Miércoles, 19 de octubre de 2005
Las palabras, por necias, absurdas o sin sentido que nos parezcan siempre quieren decir algo. Si esas palabras nos son dichas con una determinada entonación (o si son escritas, con determinada puntuación) entonces tenemos un enorme campo abierto a la interpretación. Hay palabras que repetidas una y otra vez, van perdiendo poco a poco, lustre y sentido: una de ellas, que aparece continuamente en editoriales y artículos de prensa, es la palabra responsabilidad. El último incendio que se produjo el 17 de Julio en Guadalajara ha agotado el contenido de la palabra responsabilidad al ponerla constantemente en boca de políticos y autoridades de todos los partidos.
No entro aquí a juzgar quién debió hacer qu , cuando y cómo. Seguramente no se disponía de recursos suficiente , hubieron fallos de comunicación, no se calibraron las dimensiones del fuego y un montón de factores que desconozco y que están siendo manejados por los partidos como armas arrojadizas para una vez más, tirarse los trastos a la cabeza y no ocuparse de lo que se tienen que ocupar: qué podemos aprender de esta tragedia, cómo evitar qué ocurra otra vez, qué hay que hacer para recuperar de la mejor manera posible el bosque perdid , con el asesoramiento de auténticos expertos en medio ambiente, cómo formar profesionalmente a técnicos en incendios que sepan cómo actuar en situaciones de peligro.
Cada verano, disminuyen de manera espectacular las zonas boscosas. Desde el mes de abril, España está en la zona de máximo peligro europeo debido a la sequía. La sociedad Geosys establecida en Toulouse, que se dedica a analizar datos por satélite que miden la actividad clorofílica de las plantas, afirma que en nuestro país se está asistiendo a un fenómeno de una amplitud y una intensidad anormal, acentuado por los el efecto acumulativo de los incendios de años pasados que ha convertido en inútil desde un punto de vista de regeración ambiental, a una sexta parte del territorio.
Lo único que me atrevo a decir con seguridad es que si a una pandilla de irresponsables (se me ocurren otros adjetivos que prefiero callarme) no les hubiera dado por asarse unas costillas en medio de un bosque seco un día de fuerte viento, hoy no tendríamos un bosque menos y once familias no estarían destrozadas. Puedo encontrar explicaciones para el comportamiento de las autoridades pero no encuentro atenuantes para la estupidez de esos individuos. Así que, como me parece que hay unos cuantos diseminados por ahí, habrá que prohibir totalmente no sólo encender fuego en el bosque, sino hasta pisarlo. Quizás ésa sea la única manera de preservarlo para generaciones futuras que demuestren que saben respetarlo. Seguramente ésta es una medida que, a muchos, les parecerá exagerada, pero eso es que hace tiempo que no pasean por montes donde en cada esquina hay una botella de cerveza, bolsas de plástico, papel de aluminio, tetabriks, envases de yogur. Y no hablo de bosques cercanos a ciudades, hablo de lugares en pleno Pirineo.
Tendremos que resignarnos a ver las montañas en los documentales de televisión , en el imax o en museos donde se recreen bosques artificiales, pero hasta en esos museos, estoy convencida que habrá gente que deje un reguero de bolsas de ganchitos y chicle pegados al suelo. Y a algún gracioso hasta se le ocurrirá hacer una barbacoa.
Isabel Coixet
(19/09/2005)
Por: Don Pablos | General | Comentarios (4) | Referencias (0)
Yo vivo en una región muy verde y sólo valoro el entorno tan maravilloso en que habito cuando viajo. Pasas de León y me entra una depresión de caballo al ver tanto terreno árido y seco. Es una pena que los políticos no se metan en serio a atajar este problema :-(
Eva | 19-10-2005 13:22:08
Pues sí, Eva, sin embargo, a pesar de que los políticos juegan el papel más importante, a veces se topan con escenarios como el catalán, donde el 80% aproximadamente del bosque es de propiedad privada. En ese escenario, puedes obligar a limpiar, legislando y vigilando, pero poco más. La sociedad la formamos entre todos, no sólo los políticos, por eso me ha gustado la reflexión de Isabel; ¿A quién coño se le ocurre hacer una barbacoa ese día y en ese lugar?
Don Pablos | 19-10-2005 15:25:52
La estupidez humana, Don Pablos, parece no tener límites, desgraciadamente.
Y hablando de palabras y de Coixet... Ya tengo ganas de ver la nueva peli.
mad | 20-10-2005 11:13:46
Pues sí, toda la razón tienes y lo digo porque lo he comprobado en persona y soy de la opinión de que cuando uno se da cuenta individualmente de algo es que la cosa no es casualidad. He ido este verano varias veces a galicia por trabajo, todas ellas en avión y es alucinante comprobar que lo que antes era verde ahora es marrón en muchas partes. Marrón por los incendios, incendios que nunca son fortuitos. NUNCA.
Es muy triste, ya desde el aeropuerto solo tienes que mirar hacia la pista y lo ves marrón...
saludos
javi | 02-11-2005 18:26:26
Trapos que pongo a secar al sol.
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